Los objetivos que fueron planteados a la educación en 1996 para enfrentar el siglo XXI

El  informe “‘Los cuatro pilares de la educación’: en La educación encierra un tesoro”, de la Comisión internacional sobre la educación para el siglo XXI a la Unesco, advirtió en 1996 que “para hacer frente a los retos del siglo XXI, sería indispensable asignar nuevos objetivos a la educación y, por consiguiente, modificar la idea que nos hacemos de su utilidad”.

A raíz de lo anterior indicaron que, “la educación debe estructurarse en torno a cuatro aprendizajes fundamentales, que en el transcurso de la vida serán para cada persona, en cierto sentido, los pilares del conocimiento”. Estos son: 

  • Aprender a conocer, es decir, adquirir los instrumentos de la comprensión.
  • Aprender a hacer, para poder influir sobre el propio entorno.
  • Aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas.
  • Aprender a ser, un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores.

A su vez, la comisión indica en dicho informe que, “en cualquier sistema de enseñanza estructurado, cada uno de esos cuatro ‘pilares del conocimiento’ debe recibir una atención equivalente a fin de que la educación sea para el ser humano, en su calidad de persona y de miembro de la sociedad, una experiencia global y que dure toda la vida en los planos cognoscitivos y practico”. 

Sobre el punto que dice “Aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas”, la comisión planteaba la necesidad de concebir una educación que permita evitar los conflictos o solucionarlos de manera pacífica, fomentando el conocimiento de los demás, de sus culturas y espiritualidad.

“Para que la educación aporte en disminuir el riesgo de violencia, además de propiciar la comunicación entre miembros de grupos diferentes, la relación debería establecerse en contexto de igualdad, donde se formulan objetivos y proyectos comunes (…) Así, los prejuicios y la hostilidad subyacente pueden dar lugar a una cooperación más serena e, incluso, a la amistad. Parecería entonces adecuado dar a la educación dos orientaciones complementarias. En el primer nivel, el descubrimiento gradual del otro. En el segundo, y durante toda la vida, la participación en proyectos comunes”, indica el texto.

Revisa el informe: “Los cuatro pilares de la educación: en La educación encierra un tesoro", en este LINK.